Project Details
Project Abstract (max 300 words)
Las plantas medicinales son un pilar en la salud de las comunidades andinas, y el conocimiento ancestral que las acompaña ha sostenido prácticas de atención primaria durante generaciones. En los Andes centrales del Perú, estos saberes han sido poco documentados, lo que limita su aprovechamiento científico. Además, su comercio enfrenta riesgos producto de la urbanización y la extracción no sostenible, mostrando que la conservación de la biodiversidad y la innovación en salud son procesos interdependientes. El objetivo general del proyecto es realizar un diagnóstico etnobotánico, de trazabilidad y de conservación de las plantas medicinales comercializadas en los mercados del valle del Mantaro (Huancayo, Chupaca, Concepción y Jauja), como línea base para futuros estudios de bioprospección y gestión sostenible. La metodología se basará en dos técnicas principales: entrevistas semiestructuradas a herbolarios y caminatas etnobotánicas hacia zonas de recolección. Entre los resultados esperados, se plantea: (i) Una descripción de las características socioeconómicas de los herbolarios, visibilizando su aporte a la salud y a la economía local; (ii) Un inventario actualizado de especies medicinales de la región, como insumo para investigaciones farmacológicas y fitoquímicas; (iii) La sistematización la etnofarmacia local, aportando evidencia para ensayos clínico futuros; (iv) La trazabilidad de las cadenas de abastecimiento, identificando riesgos de sobreexplotación y fomentando prácticas de comercio responsable; (v) Un listado de especies de mayor relevancia cultural y terapéutica; y (vi) Un listado de especies con prioridad de conservación, como insumo para políticas de manejo sostenible. Estos resultados sentarán una base científica sólida para futuros estudios en salud y gestión sostenible de la biodiversidad. Como productos, se prevé la publicación de al menos dos artículos científicos en el Journal of Ethnopharmacology, la presentación de una ponencia en congreso nacional o internacional y la organización de un taller de devolución de resultados dirigido a los herbolarios participantes.
Problem
El uso de plantas por parte de la humanidad data desde hace milenios (1,2). La ciencia que aborda la relación entre humanos y plantas se denomina Etnobotánica y está ubicada en la intersección de las ciencias naturales, sociales y médicas (3). Dentro de esto, la etnofarmacología y etnomedicina son las disciplinas más valoradas y estudiadas enfocándose en el uso de las plantas para la salud y el bienestar humano (4). Una técnica de estas disciplinas es la bioprospección, la cual explora la biodiversidad con el fin de encontrar e identificar compuestos bioactivos para desarrollar nuevos fármacos, una estrategia clave en países megadiversos como el Perú (5).
En Sudamérica se han realizado esfuerzos por documentar la información sobre plantas medicinales, con el fin de perpetuar los saberes ancestrales (6–8). En el Perú, la mayor cantidad de estudios sobre el uso de plantas medicinales se han realizado en el norte del país. Así, Hammond et al. (9) reveló que la zona norte del Perú posee una gran cantidad de saberes ancestrales. Posteriormente, Bussmann & Sharon (10) consolidaron y ratificaron al norte del país como el “eje de la salud” andino, puesto que, reportaron el uso de más de 500 especies medicinales recalcando la importancia de estos conocimientos para la población. En esta línea, las últimas décadas han sido prósperas en investigación para esta macro región, reportando más de 600 especies de importancia para la etnobotánica entre las ciudades de Chachapoyas, Trujillo, Piura, Chiclayo y Ancash, abriendo un abanico para la exploración de principios activos y nuevos fármacos (11–14).
Por su parte, a diferencia del norte, los Andes centrales peruanos (Lima, Junín, Cerro de Pasco, Huánuco, Huancavelica y Ayacucho) han recibido poca atención (15–17). No obstante, la región central del Perú presenta importantes ciudades comerciales altoandinas, siendo una de las más importantes, el valle del Mantaro, Junín. Este valle se caracteriza por sus altas tasas de urbanización y migración, actualmente alberga más de 100 comunidades campesinas y más de medio millón de habitantes. El paisaje de esta zona se caracteriza por una ciudad central rodeada de un mosaico de cultivos, relictos boscosos, pastizales, humedades, nevados y lagunas; ecosistemas muy variados para el desarrollo de especies de gran importancia medicinal (15). De esta diversidad de ecosistemas, los pobladores recolectan plantas medicinales y las venden en los diversos mercados del valle.
En este contexto, la documentación e identificación adecuada de la diversidad de plantas medicinales comercializadas en los Andes centrales peruanos permitirá su uso y tratamiento correcto por parte de los herbolarios, posibilitará la evaluación de variaciones temporales del comercio de plantas, y propiciará la exploración del potencial farmacológico de las plantas. Por otro lado, una trazabilidad y cadenas de suministros responsables, acerca del origen, formas de recolección, distribución y venta de plantas medicinales ayudaría a disminuir la sobreexplotación o extinción local de muchas especies. Asimismo, cuantificar los ingresos que generan este sector productivo, ayudaría a gestionar y valorar adecuadamente estos productos forestales no maderables. Por último, la conservación del conocimiento ancestral sobre el uso de las plantas, se ve reflejado en la sostenibilidad de su comercio; el aumento de este conocimiento ayuda en la conservación de las especies, pues, en la medida que las personas utilicen, perciban o atribuyan valor a las plantas (por ejemplo, valor medicinal) serán más intolerantes a la progresiva pérdida de la biodiversidad (18).
En Sudamérica se han realizado esfuerzos por documentar la información sobre plantas medicinales, con el fin de perpetuar los saberes ancestrales (6–8). En el Perú, la mayor cantidad de estudios sobre el uso de plantas medicinales se han realizado en el norte del país. Así, Hammond et al. (9) reveló que la zona norte del Perú posee una gran cantidad de saberes ancestrales. Posteriormente, Bussmann & Sharon (10) consolidaron y ratificaron al norte del país como el “eje de la salud” andino, puesto que, reportaron el uso de más de 500 especies medicinales recalcando la importancia de estos conocimientos para la población. En esta línea, las últimas décadas han sido prósperas en investigación para esta macro región, reportando más de 600 especies de importancia para la etnobotánica entre las ciudades de Chachapoyas, Trujillo, Piura, Chiclayo y Ancash, abriendo un abanico para la exploración de principios activos y nuevos fármacos (11–14).
Por su parte, a diferencia del norte, los Andes centrales peruanos (Lima, Junín, Cerro de Pasco, Huánuco, Huancavelica y Ayacucho) han recibido poca atención (15–17). No obstante, la región central del Perú presenta importantes ciudades comerciales altoandinas, siendo una de las más importantes, el valle del Mantaro, Junín. Este valle se caracteriza por sus altas tasas de urbanización y migración, actualmente alberga más de 100 comunidades campesinas y más de medio millón de habitantes. El paisaje de esta zona se caracteriza por una ciudad central rodeada de un mosaico de cultivos, relictos boscosos, pastizales, humedades, nevados y lagunas; ecosistemas muy variados para el desarrollo de especies de gran importancia medicinal (15). De esta diversidad de ecosistemas, los pobladores recolectan plantas medicinales y las venden en los diversos mercados del valle.
En este contexto, la documentación e identificación adecuada de la diversidad de plantas medicinales comercializadas en los Andes centrales peruanos permitirá su uso y tratamiento correcto por parte de los herbolarios, posibilitará la evaluación de variaciones temporales del comercio de plantas, y propiciará la exploración del potencial farmacológico de las plantas. Por otro lado, una trazabilidad y cadenas de suministros responsables, acerca del origen, formas de recolección, distribución y venta de plantas medicinales ayudaría a disminuir la sobreexplotación o extinción local de muchas especies. Asimismo, cuantificar los ingresos que generan este sector productivo, ayudaría a gestionar y valorar adecuadamente estos productos forestales no maderables. Por último, la conservación del conocimiento ancestral sobre el uso de las plantas, se ve reflejado en la sostenibilidad de su comercio; el aumento de este conocimiento ayuda en la conservación de las especies, pues, en la medida que las personas utilicen, perciban o atribuyan valor a las plantas (por ejemplo, valor medicinal) serán más intolerantes a la progresiva pérdida de la biodiversidad (18).
| Status | Active |
|---|---|
| Effective start/end date | 1/02/26 → 31/10/26 |
UN Sustainable Development Goals
In 2015, UN member states agreed to 17 global Sustainable Development Goals (SDGs) to end poverty, protect the planet and ensure prosperity for all. This project contributes towards the following SDG(s):
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SDG 1 No Poverty
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SDG 3 Good Health and Well-being
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SDG 5 Gender Equality
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SDG 11 Sustainable Cities and Communities
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SDG 12 Responsible Consumption and Production
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SDG 15 Life on Land
Research Areas
- Public health